El Tumbo A

 

Museo de la Catedral

 

Entre los “Tesoros” que catedrales como la de Santiago custodiaban y aún hoy custodian, ocupan un lugar importante los documentos y libros que sustentaban la validez jurídica de sus propiedades, privilegios, exenciones y señoríos. El Tumbo A está formado por cinco libros, y en ellos destacan las miniaturas que representan a los monarcas de la época y otras como que ilustra el descubrimiento de la tumba apostólica.

 

Ubicación


Historia del Tumbo A

Tumbo A de la Catedral de Santiago de Compostela
Tumbo A

Entre los “Tesoros” que catedrales como la de Santiago custodiaban y aún hoy custodian, ocupan un lugar importante los documentos y libros que sustentaban la validez jurídica de sus propiedades, privilegios, exenciones y señoríos. Preocupado de que estos pudieran perderse o de que fueran imposibles de leer en escritura antigua, el tesorero de la época del arzobispo Gelmírez, Bernardo, empezó una transcripción, colección y recopilación que daría lugar al llamado Tumbo A. Bernardo fue también el canónigo que mandó colocar, para servicio de peregrinos y compostelanos, la Fons Mirabilisante la puerta norte de la catedral.

 

Cuando concibió su proyecto, en 1127, la letra visigoda estaba siendo sustituida por la carolina, y Bernardo hizo que Santiago se uniera al movimiento de recopilación documental en el que estaban inmersas otras instituciones del reino de León, como Cardeña, Sahún, León, Oviedo… Además, Santiago acababa de ser elevada a sede metropolitana, por lo que se hacía necesario asentar las bases de su organización.

 

Este Tumbo A de Bernardo está formado por cinco libros. El primero contiene libros y documentos emitidos por los reyes. El segundo, los diplomas concedidos por miembros de la alta nobleza o cónsules,en palabras de Bernardo. El tercero está dedicado a obispos y arzobispos, mientras que los benefactores de la Iglesia de menor rango social y los miembros del clero ocupan el cuarto y quinto libros, respectivamente. En total, el Tumbo A recopila ciento setenta documentos en setenta y una hojas de pergamino, en los que se dibujaron algunas de las miniaturas más interesantes y conocidas de las colecciones compostelanas. Casi todas ellas representan a los monarcas y personajes de la realeza leonesa y gallega de la época, identificados con su nombre y pintados casi todos en el siglo XII. Salvo dos infantas juntas, los personajes están representados individualmente. Y salvo dos monarcas a caballo, los demás están entronizados.

 

Es distinta la primera miniatura de la serie, que describe la Inventio. Se denomina con este vocablo latino al descubrimiento o hallazgo del mausoleo de Santiago en el bosque del Libredón. En esta miniatura del Tumbo A, un personaje con báculo y atuendo episcopal señala una tumba en medio de una arquitectura bajo un arco: es el Arca Marmoricis.Una lámpara alumbra la escena, acompañada de un ángel turiferario que sirve de guía al mausoleo, donde también están las tumbas de los discípulos que acompañaron a Santiago. Para que no queden dudas del nombre del personaje principal, se le identifica en latín: Teodemiro Episkop.

 

Los expertos diferencian un mínimo de tres manos en las miniaturas, dos de ellas en la primera de las épocas de elaboración, entre 1129 y 1133, y con diferente tratamiento de los paños, sombras y dinamismo. Además, se aprecian influencias del sustrato otoniano y hasta de soluciones procedentes de Inglaterra, así como la pervivencia de esquemas de época bizantina como el del emperador sentado.

 

Lo más probable es que el proyecto de Bernardo no llegara a completarse del todo, aunque el proceso de recopilación de escrituras continuó a lo largo del siglo XIII, y el tumbo fue ampliado en sucesivas etapas desde la época del reinado de Alfonso VII hasta la de Alfonso X “El Sabio”. El original Tumbo A está custodiado por la caja fuerte del Archivo Catedralicio. Un facsímil idéntico a él puede verse en las vitrinas de la Biblioteca, dentro del Museo de la Catedral.


Fotos del Tumbo A


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