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Catedral de Santiago de Compostela

La Torre de las Campanas, hoy perfectamente integrada en un conjunto homogéneo, se levanto antes que la de la Carraca

Torre de las Campanas

La Torre de las Campanas tiene una altura de 74 metros, 18 metros más que el cuerpo central de la fachada. Alberga siete campanas menores y siete mayores, llamadas las dos más grandes Santiago y Santa Bárbara. Fue la primera que se elevó y decoró con abundantes adornos barrocos entre los siglos XVII y XVIII.

Fotografías de la Torre de las Campanas

Historia de la Torre de las Campanas

La fachada Occidental, la que daba a la Plaza de la Trinidad, es decir, a la Plaza del Obradoiro, fue complicándose, ampliándose y rodeándose de nuevas edificaciones. Por el lado sur, el nuevo claustro trazado por Juan de Álava y rematado por Gil de Hontañón estaba terminado desde 1590, pero al exterior nada parecía indicar que tras los muros exista un claustro plateresco. Juan de Herrera, quien nada tiene que ver con el arquitecto de El Escorial, y Gaspar de Arce lo revistieron al exterior a finales del XVI. Pero la característica galería superior la debemos a Jácome Fernández, ya en 1614. Del mismo arquitecto es la Torre de la Vela, imitando en su escalonamiento a la del Tesoro.

Tras un incendio en el siglo XVIII que afectó a esta parte del claustro, Lucas Caaveiro da a todo el conjunto un aspecto barroco cuya horizontalidad queda rota por la imponente fachada vertical del Obradoiro. En el siglo XVI, siendo aún románica, presentaba una nueva puerta de doble vano. Entrando en el XVII, la nueva escalinata fue obra de Ginés Martínez. Este mismo maestro colocó un estribo al lado sur de la fachada para reforzar una de las torres, que es conocido en la documentación antigua como “estribo de Nuestra Señora la Blanca”, por acoger una pequeña capilla que, con esta advocación, miraba hacia las puertas de la basílica. La torre en cuestión, la Torre de las Campanassiempre ha dado problemas de estabilidad, por lo que fue preciso reforzarla. Si se mira atentamente se puede apreciar una ligera inclinación en ella.

Las obras en este lado de la fachada continuaron. Vega y Verdugo nos muestra a mediados del XVII cómo ambas torres debían quedar, según su plan, igualadas en altura y rematadas por capiteles. Encargó la reforma a Peña de Toro, quien colocaría en un primer momento la balaustrada en la parte superior. Añadiría además un cuerpo a la torre medieval para acoger las campanas terminado en 1668, y decora con pilastras el primer cuerpo románico de la torre. Pero el aspecto definitivo y actual de la torre de las campanas lo debemos a quien firma el conjunto de la fachada barroca actual, Fernando de Casas. Sabemos que a partir de 1720 se llevan a cabo nuevas obras, sobre todo en su remate y decoración. La caída de un rayo en 1729 hizo que la obra tuviera que proseguir hasta 1732, año en que ya estaba colocado el capulín superior, la voluminosa decoración de volutas, rocallas, balaustradas, pináculos y “bellotas” de piedra, y hasta la aguja y cruz de bronce que coronan el conjunto.

Así pues, las historias de las torres de la fachada occidental de la catedral de Santiago no van siempre parejas, ni entre ellas ni en relación al cuerpo central que flanquean. Como vemos, la torre de las campanas se empezó y remató antes que la del lado norte y que la fachada. Así pues, cabe imaginarse una catedral que por su lado principal tenía una torre más alta de estilo barroco al sur, un cierre de claustro de líneas renacentistas pero decoración final barroca y una monumental escalinata del XVII. Además, una torre de la carraca y cuerpo central aún románicos, pero con puertas renacentistas. Sin embargo, esta imagen pronto cambiaría para dejar paso a la homogénea y monumental catedral que hoy día es conocida en todo el mundo.

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