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Catedral de Santiago de Compostela

Vista general de la capilla de San Juan

Capilla de San Juan

La Capilla de San Juan es otra de las capillas románicas de la primitiva cabecera de la catedral que aún se conserva, aunque en los siglos XVI a XVIII sufrió algunas transformaciones.Consta en la documentación que en 1531 la capilla fue repintada y se le hizo un nuevo retablo, perdido hoy día, y se construyó una sacristía en el lado oeste.Cada año, los capellanes, feligreses y parroquianos de San Juan debían dedicarle seis misas rezadas; y decimos parroquianos porque esta capilla fue también sede parroquial de la parroquia de San Juan Apóstol hasta el año 1917. Fue quizás la pérdida de ese uso parroquial lo que provocó la demolición de la sacristía del XVI allá por el año 1933. Con el derribo quedó libre de nuevo la puerta de la Vía Sacra, que se abre entre esta capilla y la contigua, la de San Bartolomé. Se trata de una de las puertas menores de la catedral románica de Santiago de Compostela, que daba acceso a la calle del mismo nombre.

Historia de la Capilla de San Juan

Es otra de las capillas románicas de la primitiva cabecera de la catedral. Ésta sí que ha llegado a nuestros días, aunque ya en época moderna, en lo siglos XVI a XVIII, sufrió algunas transformaciones. Consta en la documentación que en 1531 la capilla fue repintada y se le hizo un nuevo retablo,  perdido hoy día. Además, se encargó a Jácome García que levantara una sacristía en el lado oeste, aunque los parroquianos tenían la preocupación de que ésta les causara problemas con la vecina capilla de San Bartolomé. Las obras de la capilla fueron patrocinadas por el canónigo Vasco Prego con la intención de ser sepultado en ella, tan próxima al sepulcro apostólico.

Cada año, los capellanes, feligreses y parroquianos de San Juan debían dedicarle seis misas rezadas, y decimos parroquianos porque esta capilla  fue también sede parroquial de la parroquia de San Juan Apóstol hasta el año 1917. Fue quizás la pérdida de ese uso parroquial lo que provocó la demolición de la sacristía del XVI allá por el año 1933. Con el derribo quedó libre de nuevo la puerta de la Vía Sacra, que se abre entre esta capilla y la contigua, la de San Bartolomé. Se trata de una de las puertas menores de la catedral románica, que daba acceso a la calle del mismo nombre.

El aspecto actual de la capilla lo debemos sobre todo a las intervenciones llevadas a cabo en la segunda y tercera década del siglo XVIII. Fueron Simón Rodríguez, como diseñador, y Luís Parcero y Pascual los artífices materiales. Su reforma respetó la bóveda medieval de la capilla; pero ampliaron el espacio hacia el fondo, y añadieron en su parte alta una gran venera de piedra que recuerda a la que el mismo Simón Rodríguez colocó en el exterior de la catedral, entre la fachada de las Platerías y el edificio del Tesoro. Además, se abrió una linterna y se añadieron algunas decoraciones de placas geométricas, tan propias del barroco compostelano y del propio Simón Rodríguez.

Este mismo autor debió de dar las trazas del nuevo retablo barroco, enmarcado en su remate con la citada venera de piedra, puesto que presenta también los característicos volúmenes entrantes y salientes con placas y cilindros. La hornacina central acoge a una Santa Salomé, madre de Santiago, mientras que el titular de la capilla, San Juan, aparece en el cuerpo superior, y también entre las pilastras laterales donde están narrados en relieves algunos episodios de su vida.

En cuanto a la reja, ésta es del siglo XVIII y se compone de formas geométricas. Cierra la capilla de San Juan desde el suelo hacia arriba, sin zócalo de piedra, como es el caso de otras capillas de la girola.

Simón Rodríguez no solo está presente en esta capilla por su obra y estilo tan característicos, como en otros puntos de la catedral y de la ciudad de Santiago. El gran arquitecto barroco recibió sepultura en esta misma capilla .

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