Catedral de Santiago de Compostela

La historia de la Catedral de Santiago comienza en el año 813 con el descubrimiento del mausoleo con las reliquias de Apóstol Santiago y la construcción una pequeña capilla de piedra y barro.

En los años posteriores se construye una segunda iglesia  al quedarse pequeña la primera. Es destruida en el año 997 por el ataque del caudillo musulmán Almanzor. En el año 1003 se construye una tercera iglesia.

La actual Catedral de Santiago de Compostela es la cuarta y definitiva iglesia. Las obras comienzan en el año 1075, por la Capilla del Salvador, y su consagración tiene lugar el 21 de abril de 1211.

El descubrimiento de los restos del Apóstol Santiago por parte del obispo Teodomiro, entre los años 820 y el 835 de nuestra era, supuso el nacimiento de Santiago de Compostela y el inicio de una tradición que, con un importante apoyo de la monarquía, hizo del noroeste de la península Ibérica uno de los principales referentes de la cristiandad.

Mil doscientos años después, el lugar sigue atrayendo a peregrinos de todo el mundo motivados por la devoción, la curiosidad, la cultura o la búsqueda personal, entre otras muchas razones.

Cuenta el relato legendario que el ermitaño Pelayo fue testigo de fenómenos luminosos en el bosque de Liberdón, cercano al lugar donde vivía, recibiendo en sueños el oráculo de los ángeles de que se trataba de los restos del Apóstol Santiago. Se lo notificó al obispo Teodomiro de Iria-Flavia, que no dudó en dirigirse con todo su séquito al lugar, a veinte kilómetros de distancia. Tras tres días de ayuno, se adentró en el bosque y descubrió, en medio de la vegetación, una casita que contenía en su interior una tumba marmórea, la cual identificó como el túmulo sepulcral del Apóstol Santiago.

Siendo consciente de la importancia del hallazgo, que podría elevarle a la misma categoría del obispo de Roma al yacer en su obispado los restos de un apóstol elegido por el Señor, Teodomiro evitó actitudes grandilocuentes y se limitó a informar a su Rey, Alfonso II, monarca del Reino Asturiano. Pero la reacción del Monarca no fue tan rápida como cabría esperar. En Asturias ya existía un venerado templo prerrománico, cuya cámara santa guardaba valiosas reliquias donde se daba culto al Salvador. Finalmente, en el año 834, años después del hallazgo y tras el viaje realizado por el monarca y su corte a la tumba descubierta, se puso en marcha la construcción del conjunto de espacios y servicios para su culto. Por la relevancia espiritual del cuerpo que cobija, el espacio se convirtió en santo, y a partir de ese momento fue conocido como “locus sanctiIacobi “ (lugar de Santiago). Aquel viaje de Alfonso II y su corte desde Oviedo a la tumba del apóstol es considerado como la primera peregrinación oficial al lugar santo, conocida hoy en día como camino primitivo.

El Apóstol Santiago el Mayor tras ser decapitado en Palestina en el año 44 d. C., Atanasio y Teodoro, discípulos de Santiago, recogieron el cuerpo de su maestro y, colocado en una barca (de piedra según algunas leyendas), y navegaron milagrosamente a la deriva hasta las costas que el Amigo del Señor había predicado en vida: la Hispania romana.

Arribaron al Finisterrae, las costas de la Gallaecia, y entrando por la Ría de Arosa y tras diversas vicisitudes en las que se cruzan leyenda y realidad arqueológica (Reina Lupa, Pico Sacro…), depositaron el cuerpo del Apóstol Santiago en un mausoleo romano del siglo I ubicado en una necrópolis en el Libredón.  Durante siglos, la cámara subterránea y la necrópolis que la rodeaba fueron asiduamente visitados por una pequeña comunidad cristiana local, de la que poco o nada se sabe, pero que debió ser diezmada hacia el siglo VIII.

En el año 813 (según versiones, 820 y hasta 830) se produjo el milagroso descubrimiento de las reliquias del Apóstol Santiago bajo la maleza. Las encontró un ermitaño que vio allí signos celestiales: estrellas que se movían de modo milagroso y cánticos angelicales. Enseguida avisó a su obispo, Teodomiro, cuya sede estaba en una antigua villa romana próxima, Iria Flavio. El prelado comunicó la noticia al rey astur Alfonso II “El Casto”, quien mandó a levantar una primera capilla de piedra y barro junto al antiguo mausoleo. Este templo recibió en el 834 un Preceptum regio que lo convertía en sede episcopal y le otorgaba poder sobre los territorios próximos. A su alrededor, buscando su protección, comenzaron a establecerse los primeros pobladores y grupos monacales de benedictinos encargados de la custodia de las reliquias. Eran los primeros pasos de la futura Catedral y de la ciudad de Santiago de Compostela.

La primera iglesia enseguida se quedó pequeña para acoger a los fieles, por lo que entre el año 872 y el 899 Alfonso III El Grande (sobrino del anterior Alfonso), hizo construir un templo mayor en estilo visigótico, de tres naves y generosas proporciones para la época. Utilizó en su construcción algunos materiales procedentes de territorios ya reconquistados a los musulmanes y otros cuyo lujo respondía a la importancia que concedían a este templo (pórfidos, mármoles…). Esta segunda iglesia fue destruida por el ataque del caudillo musulmán Almanzor en 997. Casi de inmediato, en 1003, el obispo San Pedro de Mezonzo y el rey Bermudo II la reconstruyeron.

Este tercer templo estaba aún en pie cuando el auge de las peregrinaciones y las riquezas de Santiago, que ya era uno de los señoríos feudales más grandes de la Península Ibérica, permitieron comenzar a construir en 1075 la catedral románica que hoy se conserva, cuarto edificio sagrado sobre el antiguo sepulcro.

Los restos del Apóstol Santiago

En el año 44 d.C el Apóstol Santiago el Mayor, que había predicado en la Hispania romana, es decapitado en Palestina.

Sus discípulos Atanasio y Teodoro recogen su cuerpo y lo suben a una barca, de piedra según algunas leyendas, navegando a la deriva.

Finalmente llegaron a las costas de la Gallaecia y depositaron el cuerpo en un mausoleo romano del siglo I ubicado en una necrópolis en bosque de Libredón.

Hasta el siglo VIII fue visitada por una pequeña comunidad cristiana local.

En el año 813 el ermitaño Pelayo, descubre bajo las malezas el mausoleo con las reliquias del Apóstol y se lo comunica Teodomiro obispo de Iria Flavia. Teodomiro comunica la noticia al rey Alfonso II de Asturias, quien manda levantar una capilla de piedra y barro junto al Mausoleo.

La construcción de las primeras iglesias

Catedral de Santiago (813): la primera iglesia 

En el año 834 el templo se convirtió en sede episcopal con poder sobre los territorios próximos.

Buscando protección se establecieron a su alrededor los primeros pobladores al igual que grupos monacales de benedictinos encargados de la custodia de las reliquias del Apóstol Santiago.

Eran los primeros pasos de la futura Catedral de Santiago y de la ciudad de Santiago de Compostela.

Catedral de Santiago (872-899): la segunda iglesia 

Dado que la iglesia mandada construir por el rey Alfonso II se queda pequeña para acoger a los fieles, entre el año 872 y 899 por orden del rey Alfonso III se construye una mayor de tres naves y estilo visigótico.

Este templo es destruido en el año 997 por el ataque de caudillo musulmán Almanzor.

Inicio de la construcción de la Catedral

Catedral de Santiago (1003):  la tercera iglesia  

En el año 1003 el obispo San Pedro de Mezonzo y el rey Bermudo II la mandan reconstruir.

Con este templo tiene lugar el auge de las peregrinaciones y convierte a Santiago de Compostela en uno de los señoríos feudales más grandes de la Península Ibérica.

Esto permitió comenzar a construir en el año 1075 el cuarto edificio sagrado sobre el antiguo sepulcro: la Catedral que hoy se conserva.

Catedral de Santiago (1075): La cuarta y definitiva iglesia 

Las obras de la Catedral empiezan 1075 por la Capilla del Salvador y como podemos leer en sus capiteles “en tiempos del obispo Diego Peláez y con Alfonso VI como rey”.

Las obras se encargan, según el códice calixtino, al Maestro Bernardo el viejo junto a Roberto y otros cincuenta canteros más.

Tras levantar las tres capillas centrales de la girola y debido a las turbulencias políticas de la época las obras sufren un parón.

En 1101 con Diego de Gelmírez como obispo de Santiago se retoma las obras con Bernardo el Joven nieto del primer maestro, aunque también se suele hablar de un maestro llamado de Platerías.

En 1105 se consagra un crucero prácticamente terminado, con sus dos fachadas laterales.

Tras algunas revueltas en 1120 el obispo Gelmírez es nombrado arzobispo lo que facilita que Santiago sea sede metropolitana en detrimento de Mérida, aún sin reconquistar a los musulmanes. Con la autoridad del arzobispo Gelmírez prosiguen las obras.

El fin de las obras se sitúa, según el códice calixtino, entre 1122 y 1124. Sin embargo, y como se puede leer en uno de los libros del Códice, se deduce que la fachada occidental no estaba finalizada, es más que nada de ella estaba aún en pie.

En 1168 el rey Fernando II firma un contrato con el Maestro Mateo, ya a cargo de las obras, un contrato para finalizar las obras de la Catedral y, por tanto, su fachada occidental también.

En abril de 1188 se colocan los dinteles del Pórtico de la Gloria.

Terminada la cripta del Pórtico y construido el coro de piedra que ocupaba los primeros tramos de la nave central se remata la iglesia con la fachada occidental maetana abierta permanente al exterior por grandes arcadas que se correspondían con los arcos interiores del Pórtico de la Gloria.

Consagración de la Catedral

La consagración solemne de la Catedral tiene lugar el 21 de abril de 1211 en presencia del rey Alfonso IX y el arzobispo Pedro Muñiz. En diversos puntos de la Basílica podemos ver cruces de consagración.

Transformaciones de la Catedral a lo largo del tiempo

A mediados del siglo XIII se levanta un claustro adosado a sur de la nave central.

En los siglos XIII y XIV se construyen capillas que empezaron a alterar las cuatro románicas semicirculares del crucero y las cinco de la cabecera. Las más antiguas son las de Nuestra Señora la Blanca o de los España y la del Sancti Spiritus. También en estos ante las revueltas contra los prelados, se refuerza con almenas toda la parte superior de la Catedral.

En el siglo XV se construye una torre defensiva en la puerta sur que será la base para la actual Torre del Reloj.

En 1521 se empieza a construir un nuevo claustro plateresco sobre el antiguo, que había sufrido demasiados daños en las revueltas. Su construcción finaliza en 1590.

Hacia la mitad del siglo XVII el canónigo Vega y Verdugo impulsa un ambicioso plan de reformas que comienza por la cabecera de la Catedral.

La cabecera de la Catedral se ubicaba en la actual plaza de la Quintana. Esta era uno de los espacios más concurridos de la ciudad: se celebraba el mercado, se enterraba a difuntos y se realizaban gestiones de casas consistoriales próximas.

Era un caos de capillas, muros entrantes y salientes. Se encarga a José de la Peña un proyecto para dar coherencia y regularidad a parte de la Catedral.

Encierra todas las capillas posteriores y abre el Pórtico Real, la Puerta Santa, la Puerta de los abades y un espacio dedicado a dar la comunión a los romeros. Se sustituyen las almenas, ya innecesarias, por una crestería y pináculos de estilo barroco.

Pero lo que más va influir en el aspecto barroco que tiene el exterior de esta Catedral Románica serán las obras de la fachada del Obradoiro.

En la fachada románica, ya pasada de moda, se había tenido que reforzar una de sus torres y su gran rosetón con vidrios requería constantes y costosas reparaciones.

En 1738 se encarga a Fernando Casas la construcción de una nueva fachada que fuera una apoteosis de Santiago y de la monarquía española­­. Motivos técnicos hacen que se aproveche la antigua fachada en la construcción de la nueva.

El nuevo aspecto de la Catedral es el que hoy en día conocemos.

Configurado el aspecto exterior de la Catedral en su interior las obras no cesan. Se construyen la mayoría de retablos de las capillas y se modifica la arquitectura de algunas. Destacan dos nuevas la capilla del Pilar y la del Cristo de Burgos.

La transformación interior más importante es baldaquino de la Capilla Mayor donde desde el medievo estuvo el cimborrio de Gelmírez sobre la imagen sedente de Santiago del siglo XIII, a la que se subían los peregrinos para tocarla y ponerse su corona.

En 1758 un incendio daña la fachada norte, fachada del Paraíso, por la que entraban los peregrinos procedentes del camino francés. Se hace necesaria la construcción de una nueva fachada que se finaliza en 1769 con un estilo neoclásico.

Una vez descubierto en el siglo IX el mausoleo de Santiago, y afianzado y “certificado” el hallazgo por el obispo de Iria, la corte astur y el papado, las oleadas de peregrinos no se hicieron esperar.

Toda la cristiandad deseaba visitar la tumba del Apóstol, especialmente tras las invasiones turcas que interrumpieron la peregrinación a Jerusalén justo cuando en Santiago –era el año 1078- se había comenzado a construir la catedral de Santiago románica tres años antes.

Se iniciaba así la era dorada de la peregrinación a  Santiago de Compostela y se consolidaba la ruta más promovida y mejor dotada por reyes y autoridades eclesiásticas: el Camino de Santiago.

La peregrinación a la catedral de Santiago se transformó así, desde muy temprano, en el acontecer religioso y cultural más destacable y más profundamente vivido de la Edad Media.

Es un hecho reconocido recientemente por el Parlamento Europeo, que designó al Camino Primer Itinerario Cultural europeo, y por la UNESCO, que lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

Si bien los primeros peregrinos del siglo X recorrían hasta la tumba apostólica el que hoy se conoce como Camino del Norte a través de la cornisa cantábrica, evitando así la zona de conflicto o en poder del invasor árabe, la expansión de la Reconquista permitió pronto a los reyes Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León trazar un itinerario a través del territorio recién liberado que encadenaba las capitales de los reinos navarro, castellano y leonés hasta desembocar en Santiago de Compostela.

Se conoce como Camino Francés y está descrito en todas sus variantes en el Códice Calixtino, obra atribuida al monje Aymeric Picaud y escrita por encargo del Papa Calixto II alrededor del año 1139. Su quinto libro puede considerarse la primera guía de viaje europea, pues indica las rutas que seguían ya en el siglo XII los peregrinos por Francia para llegar a Santiago de Compostela, y describe los recursos y las impresiones que aguardaban en cada región a los aventurados viajeros.

Hoy son varios los caminos que llegan a la catedral de Santiago.

El Camino Francés el más común e importante. Su variante del norte o camino primitivo.

Desde el sur, la Vía de la Plata, y entrando por las costas de Ferrol o Coruña, el Camino Inglés.

Otras rutas que algunos hoy reivindican con fines también turísticos son menos tradicionales, pero lo realmente importante es que a través de todos ellos, y desde los primeros tiempos fueron muchos los personajes que desde todos los confines peregrinaron a Santiago: reyes y reinas, nobles, prelados, generales, presidentes y primeros ministros… hasta santos, algunos en visitas cuya autenticidad no ha podido ser nunca fehacientemente demostrada, pero si de gran tradición como la de San Francisco de Asís.

Sin embargo, son los millones y millones de peregrinos anónimos los que han configurado esta ruta como un auténtico camino que ha unido pueblos, culturas, difundido estilos artísticos y servido incluso para inspirar la actual Unión Europea.

Incluso la Vía Láctea, en nuestro cielo, es muchas veces denominada como el “Camino de Santiago” por parecer discurrir en dirección a la tumba de uno de los discípulos predilectos de Jesús, Santiago, hijo del Zebedeo y Salomé, hermano de Juan y el primero de los apóstoles en padecer martirio en el año 44 de nuestra era.

Imágenes de la Catedral de Santiago

Vídeos de la Catedral de Santiago

Exterior de la Catedral

Interior de la Catedral

Capillas de la Catedral

Museo de la Catedral

Archivo Catedralicio

La Fachada del Obradoiro desde la plaza homónima. A ambos lados, el Palacio de Gelmírez y el edificio que cierra el claustro y que alberga hoy el Museo de la Catedral.
Enrique Touriño
Enrique Touriño

Fotógrafo profesional desde 1975
Especializado en el área técnica, industrial, publicitaria, patrimonio y bellas artes.
Desarrolla gran parte de su actividad en disciplinas relacionadas con el patrimonio artístico y cultural tanto en archivos y bibliotecas históricas como en centros de arte, restauración y arqueología
Ha sido fotógrafo distinguido de sellos comerciales como Apple, Canon y Sony.

Ramón Izquierdo
Ramón Izquierdo

Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela y Licenciado en Geografía e Historia por la misma Universidad; Máster en Gestión de Patrimonio y Bienes Culturales por la Universidad de La Coruña y, también, en Interpretación del Patrimonio Cultural por la Universidad Oberta de Cataluña y la Universidad de las Islas Baleares; varios cursos de postgrado sobre museología, organización de exposiciones y conservación y gestión de bienes culturales.
Profesionalmente su carrera está orientada al campo de la museología, las exposiciones temporales y la gestión cultural.
Como Comisario de exposiciones caben destacarse, Santiago, punto de encuentro organizada por la Fundación Caixa Galicia y el Museo Catedral con motivo del Año Santo 2010; en 2011, Domus Iacobi. La historia de la Catedral de Santiago y Ceremonial, fiesta y liturgia en la Catedral de Santiago, organizadas por el Consorcio de Santiago y el Museo Catedral dentro del programa conmemorativo de los 800 años de la consagración de la Catedral; Códice Calixtino, celebrada en 2012; Creo y Iacobus, en 2013, todas ellas organizadas por la Fundación Catedral de Santiago; y en 2014 dirigió el proyecto de reforma del Museu Diocesà de Mallorca. Actualmente es el comisario de la exposición Maestro Mateo en el Museo del Prado.
Además de director de edición y autor de los catálogos de las exposiciones citadas, es coautor del libro La Catedral de Santiago, belleza y misterio y ha realizado diversas monografías y estudios sobre el Museo y las colecciones artísticas de la Catedral de Santiago, editadas en diversas publicaciones científicas y divulgativas. En el campo académico, es profesor invitado de Máster y cursos de especialización de varias universidades.

Salvador Yzquierdo
Salvador Yzquierdo

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago, máster en Gestión Cultural y Patrimonio, y Diploma de Estudios Avanzados de Arte en Galicia, en el que obtuvo la calificación de sobresaliente. Trabajó en Roma, en el estudio del prestigioso fotógrafo Araldo de Luca, en un proyecto de digitalización y catalogación de su extenso catálogo de fotografías de obras de arte.
Colaboró con el Museo de la Catedral de Santiago y la Fundación Barrié, como guía de la sala del reconstruido Coro del Maestro Mateo y cicerone de invitados y conferenciantes. Desde 2004 trabaja en el Museo Cerralbo de Madrid, en el “Programa de recuperación de espacios originales”, galardonado con un premio Europa Nostra. Guía.
Guía de la Catedral de Santiago, tanto para grupos turísticos como para visitas protocolarias de ámbito nacional e internacional, así como guía turístico para grupos organizados por la ciudad de Santiago.
Ha colaborado con fichas y artículos para catálogos de exposiciones, diccionarios y revistas.