CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

Es la obra más sobresaliente del arte románico en España y la meta final de los miles de peregrinos de todas partes del mundo que cada año inician el Camino de Santiago.

Autores

Su construcción comenzó en el año 1075 y fue consagrada en 1211.

EXTERIOR DE LA CATEDRAL
Fachadas y torres
INTERIOR DE LA CATEDRAL
Espacios y capillas
MUSEO DE LA CATEDRAL
Espacios musealizados y colecciones
PÓRTICO DE LA GLORIA
Tímpano, parteluz, arcos laterales, cripta y tribuna

Historia de la Catedral de Santiago

En el año 44 d.C el Apóstol Santiago el Mayor, que había predicado en la Hispania romana, es decapitado en Palestina.
Sus discípulos Atanasio y Teodoro recogen su cuerpo y lo suben a una barca, de piedra según algunas leyendas, navegando a la deriva.

Finalmente llegaron a las costas de la Gallaecia y depositaron el cuerpo en un mausoleo romano del siglo I ubicado en una necrópolis en bosque de Libredón.

Hasta el siglo VIII fue visitada por una pequeña comunidad cristiana local.

En el año 813 el ermitaño Pelayo, descubre bajo las malezas el mausoleo con las reliquias del Apóstol y se lo comunica Teodomiro obispo de Iria Flavia. Teodomiro comunica la noticia al rey Alfonso II de Asturias, quien manda levantar una capilla de piedra y barro junto al Mausoleo.

Catedral de Santiago (813): la primera iglesia

En el año 834 el templo se convirtió en sede episcopal con poder sobre los territorios próximos.

Buscando protección se establecieron a su alrededor los primeros pobladores al igual que grupos monacales de benedictinos encargados de la custodia de las reliquias del Apóstol Santiago.

Eran los primeros pasos de la futura Catedral de Santiago y de la ciudad de Santiago de Compostela.

Catedral de Santiago (872-899): la segunda iglesia

Dado que la iglesia mandada construir por el rey Alfonso II se queda pequeña para acoger a los fieles, entre el año 872 y 899 por orden del rey Alfonso III se construye una mayor de tres naves y estilo visigótico.

Este templo es destruido en el año 997 por el ataque de caudillo musulmán Almanzor.

Catedral de Santiago (1003):  la tercera iglesia (Catedral)

En el año 1003 el obispo San Pedro de Mezonzo y el rey Bermudo II la mandan reconstruir.

Con este templo tiene lugar el auge de las peregrinaciones y convierte a Santiago de Compostela en uno de los señoríos feudales más grandes de la Península Ibérica.

Esto permitió comenzar a construir en el año 1075 el cuarto edificio sagrado sobre el antiguo sepulcro: la Catedral que hoy se conserva.

Catedral de Santiago (1075): La cuarta y definitiva iglesia

Las obras de la Catedral empiezan 1075 por la Capilla del Salvador y como podemos leer en sus capiteles “en tiempos del obispo Diego Peláez y con Alfonso VI como rey”.

Las obras se encargan, según el códice calixtino, al Maestro Bernardo el viejo junto a Roberto y otros cincuenta canteros más.

Tras levantar las tres capillas centrales de la girola y debido a las turbulencias políticas de la época las obras sufren un parón.

En 1101 con Diego de Gelmírez como obispo de Santiago se retoma las obras con Bernardo el Joven nieto del primer maestro, aunque también se suele hablar de un maestro llamado de Platerías.

En 1105 se consagra un crucero prácticamente terminado, con sus dos fachadas laterales.

Tras algunas revueltas en 1120 el obispo Gelmírez es nombrado arzobispo lo que facilita que Santiago sea sede metropolitana en detrimento de Mérida, aún sin reconquistar a los musulmanes. Con la autoridad del arzobispo Gelmírez prosiguen las obras.

El fin de las obras se sitúa, según el códice calixtino, entre 1122 y 1124. Sin embargo, y como se puede leer en uno de los libros del Códice, se deduce que la fachada occidental no estaba finalizada, es más que nada de ella estaba aún en pie.

En 1168 el rey Fernando II firma un contrato con el Maestro Mateo, ya a cargo de las obras, un contrato para finalizar las obras de la Catedral y, por tanto, su fachada occidental también.

En abril de 1188 se colocan los dinteles del Pórtico de la Gloria.

Terminada la cripta del Pórtico y construido el coro de piedra que ocupaba los primeros tramos de la nave central se remata la iglesia con la fachada occidental maetana abierta permanente al exterior por grandes arcadas que se correspondían con los arcos interiores del Pórtico de la Gloria.

Consagración de la Catedral

La consagración solemne de la Catedral tiene lugar el 21 de abril de 1211 en presencia del rey Alfonso IX y el arzobispo Pedro Muñiz. En diversos puntos de la Basílica podemos ver cruces de consagración.

A mediados del siglo XIII se levanta un claustro adosado a sur de la nave central.

En los siglos XIII y XIV se construyen capillas que empezaron a alterar las cuatro románicas semicirculares del crucero y las cinco de la cabecera. Las más antiguas son las de Nuestra Señora la Blanca o de los España y la del Sancti Spiritus. También en estos ante las revueltas contra los prelados, se refuerza con almenas toda la parte superior de la Catedral.

En el siglo XV se construye una torre defensiva en la puerta sur que será la base para la actual Torre del Reloj.

En 1521 se empieza a construir un nuevo claustro plateresco sobre el antiguo, que había sufrido demasiados daños en las revueltas. Su construcción finaliza en 1590.

Hacia la mitad del siglo XVII el canónigo Vega y Verdugo impulsa un ambicioso plan de reformas que comienza por la cabecera de la Catedral.

La cabecera de la Catedral se ubicaba en la actual plaza de la Quintana. Esta era uno de los espacios más concurridos de la ciudad: se celebraba el mercado, se enterraba a difuntos y se realizaban gestiones de casas consistoriales próximas.

Era un caos de capillas, muros entrantes y salientes. Se encarga a José de la Peña un proyecto para dar coherencia y regularidad a parte de la Catedral.

Encierra todas las capillas posteriores y abre el Pórtico Real, la Puerta Santa, la Puerta de los abades y un espacio dedicado a dar la comunión a los romeros. Se sustituyen las almenas, ya innecesarias, por una crestería y pináculos de estilo barroco.

Pero lo que más va influir en el aspecto barroco que tiene el exterior de esta Catedral Románica serán las obras de la fachada del Obradoiro.

En la fachada románica, ya pasada de moda, se había tenido que reforzar una de sus torres y su gran rosetón con vidrios requería constantes y costosas reparaciones.

En 1738 se encarga a Fernando Casas la construcción de una nueva fachada que fuera una apoteosis de Santiago y de la monarquía española­­. Motivos técnicos hacen que se aproveche la antigua fachada en la construcción de la nueva.

El nuevo aspecto de la Catedral es el que hoy en día conocemos.

Configurado el aspecto exterior de la Catedral en su interior las obras no cesan. Se construyen la mayoría de retablos de las capillas y se modifica la arquitectura de algunas. Destacan dos nuevas la capilla del Pilar y la del Cristo de Burgos.

La transformación interior más importante es baldaquino de la Capilla Mayor donde desde el medievo estuvo el cimborrio de Gelmírez sobre la imagen sedente de Santiago del siglo XIII, a la que se subían los peregrinos para tocarla y ponerse su corona.

En 1758 un incendio daña la fachada norte, fachada del Paraíso, por la que entraban los peregrinos procedentes del camino francés. Se hace necesaria la construcción de una nueva fachada que se finaliza en 1769 con un estilo neoclásico.act

Una vez descubierto en el siglo IX el mausoleo de Santiago, y afianzado y “certificado” el hallazgo por el obispo de Iria, la corte astur y el papado, las oleadas de peregrinos no se hicieron esperar. Toda la cristiandad deseaba visitar la tumba del Apóstol, especialmente tras las invasiones turcas que interrumpieron la peregrinación a Jerusalén justo cuando en Santiago –era el año 1078- se había comenzado a construir la catedral románica tres años antes. Se iniciaba así la era dorada de la peregrinación a Compostela y se consolidaba la ruta más promovida y mejor dotada por reyes y autoridades eclesiásticas: el Camino de Santiago.

La peregrinación a Santiago se transformó así, desde muy temprano, en el acontecer religioso y cultural más destacable y más profundamente vivido de la Edad Media. Es un hecho reconocido recientemente por el Parlamento Europeo, que designó al Camino Primer Itinerario Cultural europeo, y por la UNESCO, que lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

Si bien los primeros peregrinos del siglo X recorrían hasta la tumba apostólica el que hoy se conoce como Camino del Norte a través de la cornisa cantábrica, evitando así la zona de conflicto o en poder del invasor árabe, la expansión de la Reconquista permitió pronto a los reyes Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León trazar un itinerario a través del territorio recién liberado que encadenaba las capitales de los reinos navarro, castellano y leonés hasta desembocar en Santiago. Se conoce como Camino Francés y está descrito en todas sus variantes en el Códice Calixtino, obra atribuida al monje Aymeric Picaud y escrita por encargo del Papa Calixto II alrededor del año 1139. Su quinto libro puede considerarse la primera guía de viaje europea, pues indica las rutas que seguían ya en el siglo XII los peregrinos por Francia para llegar a la Ciudad del Apóstol, y describe los recursos y las impresiones que aguardaban en cada región a los aventurados viajeros.

         Hoy son varios los caminos que llegan a la catedral de Santiago. El Camino Francés el más común e importante. Su variante del norte o camino primitivo. Desde el sur, la Vía de la Plata, y entrando por las costas de Ferrol o Coruña, el Camino Inglés. Otras rutas que algunos hoy reivindican con fines también turísticos son menos tradicionales, pero lo realmente importante es que a través de todos ellos, y desde los primeros tiempos fueron muchos los personajes que desde todos los confines peregrinaron a Santiago: reyes y reinas, nobles, prelados, generales, presidentes y primeros ministros… hasta santos, algunos en visitas cuya autenticidad no ha podido ser nunca fehacientemente demostrada, pero si de gran tradición como la de San Francisco de Asís. Sin embargo, son los millones y millones de peregrinos anónimos los que han configurado esta ruta como un auténtico camino que ha unido pueblos, culturas, difundido estilos artísticos y servido incluso para inspirar la actual Unión Europea. Incluso la Vía Láctea, en nuestro cielo, es muchas veces denominada como el “Camino de Santiago” por parecer discurrir en dirección a la tumba de uno de los discípulos predilectos de Jesús, Santiago, hijo del Zebedeo y Salomé, hermano de Juan y el primero de los apóstoles en padecer martirio en el año 44 de nuestra era.

Descubre la Catedral

Exterior de la Catedral de Santiago

El exterior de la  Catedral de Santiago tiene  cuatro fachadas y tres torres: Fachada del Obradoiro (barroca), Fachada de la Quintana (barroca), Fachada de Platerías (Románica) y Fachada de la Azabachería (neoclásica). Las Torres son la Torre de la Carraca, la Torre de las Campanas  y la Torre del Reloj.

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Torres